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IBIZA
El dolor de oídos suele aparecer cuando viajamos en avión. Esta molestia, que
suele ir acompañada de una pérdida temporal de la audición, aunque no reviste
mayor importancia, suele ser una de las causas más frecuentes de visita al
otorrinolaringólogoLos problemas durante el
vuelo en avión se producen en el oído medio. Esta cavidad es
vulnerable a los cambios de presión. En la actualidad, las
cabinas de vuelo se encuentran presurizadas para evitar estos
cambios de presión, pero no siempre es posible evitarlos. Si el
oído medio (concretamente la trompa de Eustaquio) no logra
equilibrar este cambio de presiones, se produce un vacío que
provoca dolor o malestar.
Los viajes a países exóticos se han disparado en España en los
últimos años como una forma diferente de pasar las vacaciones.
Pero es necesario tomar una serie de medidas preventivas
antes, durante y después de nuestra estancia en esos países.
Los 45 Centros de Vacunación Internacional (CIV) distribuídos
en España se encargan de facilitar las inmunizaciones e
información necesarias para evitar los riesgos sanitarios y
conseguir que nada estropee nuestro viaje. Algunas de estas
vacunas deben administrarse con quince días de antelación, por
lo que no podemos dejar el tema para el último momento.
Los riesgos que
corremos si no tomamos dichas medidas pueden ser gravísimos.
Podemos entrar en contacto con enfermedades diferentes a la de
nuestro entorno natural y padecer sus serias consecuencias. El
número de casos de algunas de estas enfermedades ha aumentado
en nuestro país debido a la falta de prevención de los
viajeros, como demuestra que de los 258 casos de paludismo
registrados en 1994, se haya pasado a 390 el año pasado.
Otro riesgo es el enfermar en el propio país extranjero. Aparte de las deficiencias del sistema sanitario de algunos países subdesarrollados, muchos seguros sanitarios no son válidos en estos países y algunos hospitales exigen pagar un depósito en metálico antes ingresar. Ante estas situaciones, los consulados pueden ayudarnos a conseguir servicios sanitarios de urgencia y algunos seguros de viaje o de nuestras tarjetas de crédito incluyen la evacuación urgente si es necesario. Por todo ello, antes de un viaje de este tipo, es muy recomendable contactar con el CIV más cercarno para informarnos de las medidas que debemos tomar. En muchos países, la única vacuna obligatoria es la de la Fiebre Amarilla, pero muchas veces también se aconseja vacunarse contra enfermedades como el cólera, las hepatitis, la fiebre tifoidea, la meningitis o la rabia. En el caso de la vacuna de la Fiebre Amarilla, los CIV son los únicos autorizados por el Ministerio de Sanidad y Consumo y reconocidos por la Organización Mundial de la Salud para administarla. En 1999, los Centros de Vacunación Internacional españoles administraron 204.164 vacunas, un 22% más que el año anterior, lo que muestra el crecimiento de este tipo de turismo. Otras recomendaciones a seguir ante una estancia en un país exótico: Alimentos: Seleccionar y cocinar con cuidado los alimentos. No ingerir verduras crudas (cuidado con las ensaladas) y preparar las hortalizas manteniéndolas durante media hora en agua tratada con hipoclorito sódico (lejía apta para el consumo humano sin detergente ni perfumada) en una proporción de una o dos gotas por litro de agua. Las carnes y pescados deben estar suficientemente cocinados. No ingerir moluscos crudos (almejas, berberechos, etc). Comer sólo fruta pelada, o lavada con agua para el consumo humano y unas gotas de lejía. Y no consumir leche ni sus derivados sin higienizar. Agua: El agua también es un potente transmisor de enfermedades infecciosas. Debemos consumir sólo agua embotellada, abierta en nuestra presencia o que ofrezca suficientes garantías. No admitir cubitos de hielo en las bebidas. Los refrescos y bebidas calientes, por su temperatura, también son más seguras. Insectos: Para protegernos de las picaduras de mosquitos debemos evitar en lo posible, salir al exterior entre el anochecer y el amanecer. Si lo hacemos, hay que llevar ropa con manga larga y pantalones largos y evitar los colores oscuros que atraen a los insectos. También impregnar nuestra piel con un buen repelente y utilizar insecticidas con piretrinas. Ropa y calzado: Vestir ropa de fibras naturales, de colores claros y calzado amplio y ventilado para evitar infecciones por hongos. Baño: Evitar bañarse en agua dulce, ya que pueden estar contaminadas con excrementos o infectadas por larvas que penetran en la piel. Sólo son seguras las piscinas con agua clorada. El mar, en principio, no implica riesgo, pero siempre el viajero debe preguntar si está permitido bañarse y si hay peligro para su salud. En algunas zonas necesitaremos bañarnos calzados para evitar picaduras. Animales: Evitar cualquier contacto con animales, incluídos los domésticos. Alergias: Las personas alérgicas, prevenir una crisis durante el viaje. Relaciones sexuales: Protegernos de las enfermedades de transmisión sexual, como el sida y la hepatitis B, extendidas en todo el mundo, utilizando un preservativo en cada relación sexual. No compartir material que pueda estar contaminado: jeringuillas, cuchillas, cepillo de dientes, utensilios de acupuntura o para tatuajes. Pero no hay peligro de contagio de sida por el hecho de utilizar transportes y baños públicos, por picaduras de insectos o por contactos de manos, saludos y caricias. Botiquín: Elaborar un botiquín donde no falte crema solar, repelente de mosquitos, medicamentos contra el paludismo y sales de rehidratación oral. Consultar al médico qué debemos añadir según el país que visitamos. A la vuelta: En el caso de manifestarse algún tipo de síntoma o enfermedad, informar a nuestro médico que hemos realizado un viaje en los últimos doce meses a una zona o país de riesgo.
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